Botellas rebajadas en Vinatis, cada una con lo que ha bajado respecto a su precio anterior. Son vinos de varias regiones, con presencia destacada de denominaciones francesas como Chablis, Pouilly-Fumé o las del valle del Ródano, junto a vinos españoles, italianos y de otros países. La mayoría se mueve en precios del día a día, con alguna botella más especial. Para elegir bien no hace falta ser experto: basta con saber leer la etiqueta y qué esperar de cada tipo de vino. Abajo te lo explicamos.
Consume con moderación. La venta de bebidas alcohólicas a menores de 18 años está prohibida.
Una etiqueta de vino da tres datos que importan: la denominación, que indica la zona y las normas de elaboración; la añada, que es el año de la cosecha; y el productor o la bodega. En los vinos franceses la denominación suele aparecer en grande, y a menudo pesa más que la marca. Saber qué uva hay detrás de cada nombre ayuda mucho a elegir, porque dos vinos de la misma región suelen tener un estilo parecido. La graduación alcohólica también da una pista: los vinos de zonas frescas suelen tener menos grado que los de zonas cálidas.
Algunas denominaciones francesas se reconocen por su uva. El Chablis es un blanco de chardonnay, del norte de Borgoña, con un estilo fresco y mineral. Pouilly-Fumé y el blanco de Touraine Chenonceaux se elaboran con sauvignon blanc. El Muscadet se hace con la uva melon de Bourgogne, y la mención sur lie indica que ha reposado sobre sus lías. En el norte del Ródano, Cornas y los tintos de Saint-Joseph y Hermitage se basan en la syrah. Fuera de Francia, el Barolo italiano es un tinto de nebbiolo. En España, la denominación Jumilla es tierra de monastrell, aunque sus bodegas elaboran también blancos.
La mayoría de vinos blancos, rosados y tintos jóvenes están hechos para beberse en sus primeros años, cuando conservan la fruta. Guardarlos más tiempo no los mejora. Otros, como un Barolo o un Hermitage, suelen ganar complejidad con los años en botella y pueden resultar duros si se abren demasiado pronto. Si compras uno de estos vinos rebajado, piensa si lo vas a abrir ya o si puedes esperar. Los espumosos y la mayoría de rosados también se disfrutan mejor jóvenes.
Un vino se conserva mejor en un lugar fresco, oscuro y con temperatura estable, lejos de la cocina y de las ventanas. Las botellas con corcho natural se guardan tumbadas para que el corcho no se seque. Las de tapón de rosca pueden estar de pie. Los cambios bruscos de temperatura y las vibraciones son los mayores enemigos de una botella que vas a guardar varios años, así que el altillo de un armario junto al horno no es buen sitio. Una vez abierta, una botella de vino tranquilo aguanta poco: con el tapón puesto y en la nevera se conserva unos días.
Los blancos y los espumosos se disfrutan frescos, pero demasiado fríos pierden aroma. Los tintos ligeros admiten algo de frío, y los tintos con cuerpo se sirven más frescos que una casa en verano, aunque sin llegar a la temperatura de un blanco. Si un tinto se ha calentado, unos minutos en la nevera lo arreglan. Abrir un tinto joven un rato antes o pasarlo a una jarra ayuda a que se abra, algo menos necesario en blancos.
Indica la zona de la que procede el vino y las normas con que se elabora. A menudo dice más sobre su estilo que la marca.
Chardonnay. Es un blanco del norte de Borgoña, de estilo fresco.
La mayoría de blancos y tintos jóvenes están pensados para beberse en sus primeros años. Algunos tintos, como el Barolo, mejoran con la guarda.
En un lugar fresco, oscuro y con temperatura estable. Las botellas con corcho natural, tumbadas.
Blancos y espumosos frescos, sin pasarse de frío. Los tintos con cuerpo, más frescos que la temperatura de una casa en verano, pero menos que un blanco.
Vinatis es una tienda online de vino. Su catálogo reúne blancos, tintos, rosados y espumosos de distintos países y regiones, entre ellos Francia, España e Italia.
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